Mostrando entradas con la etiqueta Olivier Assayas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Olivier Assayas. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de enero de 2016

Las mejores películas de 2015


Este año llego tarde a todo. Hasta a uno de mis rituales  más sagrados, que es aquel que sólo tengo  conmigo misma y he regado con cerveza barata por una razón que un día pareció muy importante, casi una esencia y hoy es imposible recordar: la lista de las mejores películas del año, redactada con esfuerzo, lápiz y goma el día 30 o  31 en un bar a solas, celebrando ese bien nunca suficientemente valorado en este mundo de dictaduras conyugales: el de reservarse tiempo para una, para mirar el ir y venir de los autómatas, de los grandes almacenes, de los gestos neuróticos...las luces psicóticas de la Navidad bajo cielos estupefacientes.

No llegué a esa cita este año porque me quedaban películas importantes por ver... "Langosta" "El club" "La novia". Como iban pasando los días y no había manera...grabé el programa sin verlas todas. Y "La Novia" por desgracia, no se encuentra en la lista de las 10 mejores películas que grabé. Ahora que la he visto y he sucumbido a ese espectáculo de belleza poética creo que se merece estar en la lista. En cualquier caso, lo de la lista es un pretexto, una excusa cualquiera para hacer balance de lo que uno ha mirado, entender los cómo y los por qué de las imágenes que se han quedado esculpidas  en la retina, una manera de pensar en el arte para no pensar en la vida.






La película que más ha dado que pensar fue Langosta. Aunque a favor de Paula Ortiz y de Assayas he de decir que sus dos obras dieron para varias horas de debate. En el caso de La Novia casi convertimos a Lorca en un psicoanalista en el que pudimos ver reflejadas todas nuestras pasiones, pero es que cuando vas al cine con alguien que se sabe de memoria todo tu historial, es lo que pasa. Para hablar de The Lobster me desplacé hasta el Videoclub Stromboli, uno de los enclaves o refugios que todavía conservo en Valencia y que continúan siendo un buen lugar donde dejarse caer cuando la vida te abruma, cuando buscas algo que no sabes nombrar o cuando quieres hablar de amores perdidos. Allí hablé con Dani Gascó , crítico de la revista Turia, un entusiasta de Langosta que accedió a discutir con los micros, de esta nuestra casa, sobre sus distintos significados. ¿Película romántica o antiromántica? ¿Toda relación es una mutilación? ¿Qué es preferible la ceguera compartida o la fuga solitaria?






En esas disyuntivas nos pone el director griego en un terreno distópico donde ninguna interpretación posible parece ofrecer solución a salida ante un universo asfixiante que niega cualquier ejercicio de libertad: ni la libertad del individuo es una libertad verdadera, ni la libertad de amar resuena con la autenticidad del amor sino con el lenguaje simétrico de los cuerpos. Esto en terreno navideño nos recuerda la estupidez de los rituales: las parejas, las bodas, las familias, las navidades estupefacientes...



En concreto me recuerda a la frase que me dijo una chica que conocí en el Norte estas Navidades ya a  altas horas de la madrugada hablando de la soledad: " Tengo la sensación de que hay parejas que se conforman con que haya feeling, cualquier cosa en común, para  estar juntas ....Yo creo que el amor tiene que ser algo más que eso...tiene que ser algo más..."

Tiene que ser algo más. Que me atropelle un camión de Ikea si no lo es.

10. White God (Kornel Mundruzko)

9. Birdman (Alejandro González Iñárritu)

8. Selma (Ava Duvernay)

7. La Verdad (James Vanderblit)

6. Nadie quiere la noche (Isabel Coixet)

5. La desaparición de Eleanor Rigby ( Ned Benson)

4. Del Revés (Pixar) Peter Docter, Michael Arndt,

3. La Novia ( Paula Ortiz)

2. Las nubes de Sils María ( Olivier Assayas)

1. Langosta (Yorgos Lanthimos)


viernes, 17 de julio de 2015

Sils María; la niebla y el tiempo.












La serpiente de Maloja es un fenómeno climatológico exclusivo de una pequeña población de los Alpes, Maloja, situada en la zona de Sils María. Se trata de unas nubes extrañas que descienden por debajo de las cumbres de las montañas, casi atravesando los valles y formando una capa espesa de masa blanca similar a la forma de un reptil que se va alargando por el interior del valle. Este fenómeno fue captado  en el año 1924 por el documentalista Arnold Fanck en el documental “ Das Walkenphänomen vom Maloja”. La obra de este pioonero es desconocida en parte por su singularidad, pero sobre todo por su colaboración abierta con la propaganda nazi. Los fenómenos atmósfericos son como las emociones. O más bien al revés, las emociones son fenómenos atmósfericos que del mismo modo que la serpiente de Maloja nos acechan se alargan a través de nosotros, nos atraviesan, anticipan sucesos y desaparecen. En este caso la llegada de la serpiente es identificada por los habitantes del lugar con la llegada del mal tiempo, del invierno. Algo que el hombre contemporáneo ha convertido en un presagio de malos tiempos, de desgracias. La niebla enturbia la mirada y distorsiona las coordenadas del espacio y tiempo, donde parecía que caminábamos recto lo hacíamos torcido, el atajo era en realidad un pesado camino, y el camino de llegada era y es siempre un camino de regreso.





A una conclusión parecida llegó Nietzsche cuando escribió, precisamente envuelto de las nubes de Sils María, su teoría del eterno retorno. Una encuesta etnográfica realizada en el año 2010 demostraba que una de las cuestiones que más preocupaba a los estudiantes respecto a los temas que estudian en su formación escolar es si la historia se repite. Hay quien cree que lo que Nietzsche quiso decir fue que el ser humano siempre regresa a su punto original, pero la reflexión se extendía a un sentido colectivo. Por encima de las nubes de Sils María Nietzsche creyó comprender, en un episodio de inspiración febril, que el camino que realiza el ser humano por el deambular de los siglos es siempre el mismo, circular y tendente a repetirse una y otra vez sin posibilidad de escapatoria, como si la historia estuviese contagiada de una niebla perpetua que confunde principios y finales, finales y principios.








La película de Olivier Assayas “Las nubes de Sils María” es la historia de dos personajes, que a la vez son dos actrices, dos tiempos ( el tiempo acabado simbolizado en el nombre de la actriz adulta Maria Enders, y el tiempo valiente de la joven ayudante Valentine) y dos maneras de entender la cultura ( la alta cultura francesa encarnada por Juliette Binoche, y la cultura popular y el fenómeno viral de la que es heredera Kristen Stewartt). Pero sobre todo, “Las nubes de Sils María” es una historia sobre cómo esos personajes quedan afectados por un determinado estado atmosférico que son las propias nubes del lugar, el texto teatral que ensayan, la araña que se cierne sobre sus propias vidas mezclando presente y el futuro, la realidad y la ficción en un único tiempo; el no tiempo, en un único espacio; el discurso; y en un único personaje: un sólo ser : la actriz, en dos momentos distintos de su vida, la historia es destino. 



Densa y confusa como la niebla que contienen sus imágenes, como si cada palabra de su texto pesara, la película disecciona las inseguridades y las heridas de esa cronología , del tiempo joven y el tiempo maduro en una corriente unida por la serpiente, que teje el círculo de la espiral perpetua.

¿Este es un mundo en el que ya no hay sitio para quien decide vivir ajeno a su tiempo? Algo que también se planteó el propio Nietzsche en “Consideraciones Intempestivas” cuando afirmaba que para “ver” el tiempo presente es quizás necesario estar un poco desencajado de él, ajeno a él, no implicarse en su ritmo febril, sorprenderse ante su aceleración histérica, resguardarse de sus ruidos fugaces ¿Se puede vivir en “la nada” como el personaje interpretado por Juliette Binoche? ¿Somos el resultado de nuestras propias profecías?


Iba pensando en todo esto a la salida del cine, cuando sin darme cuenta me di de bruces con el portal de su casa, o el portal que había sido su casa, o el portal de la casa de sus padres, porque la verdad es que hace ya años que no sé dónde vive. Pero recordaba ese portal y esa casa porque hay itinerarios de las ciudades que una esquiva, evita o celebra . Y en mitad de esa noche de verano, vi las nubes pegarse al asfalto de la calle con una humedad dudosa y vi extenderse silenciosamente la serpiente de Maloja a lo largo de desiertas avenidas de palmeras donde una vez fuimos niños y fuimos adolescentes y fuimos felices de una manera destructiva y antisocial pero al fin y al cabo, nuestra. Porque entre nosotros y nosotros mismos la vida nos obliga a ir superponiendo capas, capas de gestos forzados, capas disimuladas, capas de deberes cumplidos, capas de niebla incrustada, bajas presiones ajenas. Sólo entonces me di cuenta de que hacía mucho rato que ya no pensaba en la película y que estaba sentada llorando, en el bordillo de un portal. No todos tenemos los Alpes a nuestro alcance. 

Nunca los hemos tenido.  

sábado, 17 de mayo de 2014

Lo que Mayo nos dejó

Aquellos que no han vivido  los años
antes de la revolución, 
no pueden entender que significa 
la alegría de vivir.
Talleyrand



No me he podido contener. Ayer estuvimos de aniversario. Cuando se cumplió un año del 15M salimos a la calle,  en el segundo aniversario  también, aunque con una sensación de amargo desencanto, en el tercero, es decir, ayer, nos limitamos a brindar con los amigos por aquellos días compartidos en que creímos que "esta vez si" íbamos a cambiar el mundo. Nos cambió la vida. Tampoco es poco. 

Desde 2011 muchos han sido los que han intentado llevar el espíritu del 15M a la pantalla. El primero fue el histórico Basilio Martín Patino, que en cuánto tuvo noticia de la acampada de Sol, sacó sus cámaras a grabar todo lo que estaba sucediendo. Tiempo después, aquellas imágenes tomaron forma en una pieza poética libre llamada Libre Te Quiero y de la que ya he hablado anteriormente en Redrum Blues. Esta no ha sido la única, pero si la única pieza que yo he visto porque se organizó un acto de proyección en la Universidad de Valencia al cual asistió el propio director.

Pero quiero nombrar desde aquí, todas esas propuestas audiovisuales que han tratado el tema y que por su reducida distribución no he tenido ocasión de ver en Valencia. El año pasado la asociación de cine documental DOCMA proyectó algunas de ellas, y se hacía eco de muchas otras como  50 días de mayo  de Alfonso Amador que trata precisamente como fueron las asambleas en la ciudad de Valencia, y que se llegó a proyectar en la asamblea del 15M de Zaidía, Banderas falsas de Serrano Azcona, o Ensayo de una revolución de Pedro Sara y Antonio Labajo sobre el 15M de Cádiz, o La Plaza: La gestación del movimiento 15M de Adrián Morán.




Desde las posibilidades de la ficción hay un buen conjunto de cortometrajes que se han ubicado dentro del contexto de las acampadas, lástima que no tengo documentación directa sobre ellos. Por su parte Vicente Pérez Herrero en Crustáceos elabora una ficción paralela al movimiento sobre la manera en que este afectó a las vidas individuales y en las relaciones interpersonales.
más info : la revolución será televisada. También es de resaltar la reflexión que la compañía de teatro valenciana A tiro hecho hace de las acampadas en su obra Ladran luego cabalgamos.




En este tercer aniversario se ha anunciado el estreno de Tres instantes, un grito de Cecilia Barriga, en el que la autora une las movilizaciones de 2011 en Madrid, el movimiento estudiantil chileno (Toma el Colegio) y las protestas de Wall Street (Occupied Wall Street). Para la autora la relevancia de este documental esta en que nos habla de una memoria reciente en unos tiempos en que la tendencia es a la amnesia inmediata o a circunscribir estos movimientos como momentos concretos y no como largos procesos de resistencia que nunca llegan a extinguirse (ver entrevista )
Este documental, tiene intención de proyectarse en varias ciudades españolas. De momento  lo que ya sí es seguro es que se presentará el próximo viernes 23 de mayo en la calle La Fé nº10 de Lavapiés (Madrid) a las 19:30 de la tarde y que contará con la presencia de la directora. 

No sé si la memoria reciente es un hecho que le juega a favor o en contra al 15M. Para mi amigo y activista Natxo Serra, habrán de pasar muchos años hasta que se pueda crear, audiovisual o literariamente, un discurso realmente esclarecedor y reflexivo sobre lo que significó el 15M. Al estar tan pegados emocionalmente a su recuerdo no podemos contemplarlo sin sentirnos juzgados, o consumidos en la frustración y la nostalgia. 

Algo así ha sucedido con el mejor cine que se ha hecho sobre el mayo francés. Las ansias revolucionarias del cine postsesentayochista de Godard son, lo peor de su cinematografía: es paradójico que su compromiso político con el mayo francés diera como resultado la etapa artísticamente más pobre de su filmografía: me refiero por ejemplo a Tout va bien, y las obras que realizó junto al grupo Dziga Vertov.

Sin embargo, los intentos tardíos por reflexionar sobre mayo del 68 son seguramente el retrato más fiel de aquel momento histórico: me refiero por ejemplo a Jonás que cumplirá 25 años en el año 2000   (Alain Tanner, 1976) Tanner decide eludir cualquier referencia a las manifestaciones de París para centrarse en el momento de desencanto post revolucionario: la explotación laboral en un clima de desilusión ideológica, el carácter lúgubre del relato, los primeros coletazos del nihilismo. También tienen tienen cabida en la película,  la aparición del misticismo y las corrientes new age como nuevas ideas que abrazar tras el fracaso revolucionario.



Mucho más tardía pero también muy ajustada al fondo de la cuestión es The Dreammers (Soñadores) de Bernardo Bertolucci (2003). Si bien esta película tiene muchas licencias esteticistas, Bertolucci se atreve a romper con el retrato idílico del mayo francés, y nada con bastante soltura entre las contradicciones estéticas e ideológicas de los protagonistas, dejando entrever que los jóvenes rebeldes  de aquel mayo histórico eran hijos de una burguesía acomodada con una imperiosa necesidad de desvincularse generacionalmente de sus progenitores. Entre la gamberrada, la cultura y la ideología, los protagonistas de esta película lo que parecen estar sumidos es en un absoluta confusión de identidades.

En esta línea, pero mucho más turbulenta y perturbadora, está la película de Oliver Assayas Después de mayo (2012) donde lo que ocupa el centro de la narración es el momento posterior al mayo francés. Un momento que se desarrolla como un proceso de descomposición política y personal. Al empuje entusiasta del 68 le sigue el dogmatismo político maoísta en el que muchos de los personajes y el propio protagonista se ven inmersos. Pronto el protagonista tiene que enfrentarse a la difícil disyuntiva entre seguir su propia inspiración creativa o mantenerse en la línea de sus compañeros de partido que le instan a hacer "un arte para el proletariado". A las grandes asambleas colectivas y a la sensación de pertenencia le siguen el vacío y la sensación de aislamiento que no todos los personajes digieren de la misma manera: sectas religiosas, orgías, drogas duras, personajes que se quedan perdidos en el camino como fantasmas ardiendo en mitad de la noche, incapaces de retornar a una sociedad en la que ya no saben el lugar que ocupan.

Definitivamente, tendrá que pasar algún tiempo para que podamos mirarnos con un espíritu tan incisivo. Por otro lado, queda por saber si, como dice Fabrizio en Prima della revoluzione (Bernardo Bertolucci, 1964), esto han sido unas vacaciones ideológicas, si la revolución se hizo, o si por el contrario, todavía estamos en el día de antes de la revolución, y en ese caso, ¿cuántos años más pensamos vivir en ese día?